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Técnicas


Eclosión Asistida

02.11.2012 13:30

En sus primeros días de vida, el embrión crece dentro de una envoltura o cáscara llamada zona pelúcida (la misma que envolvía al ovocito antes de ser fecundado). Esta envoltura aísla al embrión ayudando a mantener la cohesión de las blastómeras y, a su vez, favoreciendo su tránsito a lo largo de la trompa de Falopio. Durante este periodo, que dura entre cinco y siete días, el embrión crece y se desarrolla independiente hasta llegar al útero, donde alcanzará el estadio de blastocisto aproximadamente al quinto día después de la fecundación. Al llegar a esta fase, y mientras continúan las divisiones celulares, el embrión forma una cavidad de líquido (blastocele) que irá aumentado de volumen progresivamente al mismo tiempo que la envoltura (zona pelúcida) se afina cada vez más hasta que llega el momento en el que se rompe, permitiendo la salida del embrión. A este proceso en el que el embrión se libera de su cubierta lo llamamos eclosión, aunque también es muy frecuente utilizar el anglicismo hatching para denominar este fenómeno. Aunque el proceso se ve favorecido por la influencia del endometrio, el embrión tiene capacidad por sí mismo de completar este proceso. De hecho es frecuente que algunos embriones en cultivo eclosionen antes de ser transferido o congelados.
Tras su eclosión, el embrión podrá interactuar directamente con el endometrio dando lugar al proceso de implantación y al embarazo propiamente dicho.

Hay casos en los que, por las características morfológicas del embrión, el proceso de la eclosión puede verse comprometido impidiendo al embrión su liberación de la zona pelúcida. En estos casos, el embrión crecería dentro de su envoltura durante un día o dos más antes de entrar en apoptosis y morir, por tanto nunca tendría lugar el embarazo pese a haber conseguido la fecundación.

*Entre los factores que pueden afectar al proceso de la eclosión encontramos los siguientes:

- Engrosamiento excesivo de La zona pelúcida (>15 µm). Este engrosamiento puede verse acentuado por los tratamientos de estimulación ovárica con dosis elevadas de gonadotropinas o cuando los niveles de FSH son elevados.

- Alteraciones estructurales y bioquímicas de la zona pelúcida que pueden verse reflejadas en un oscurecimiento de esta (color acaramelado)

- Fragmentación elevada del embrión. Al producirse la fragmentación, los fragmentos resultantes quedan en la periferia del embrión (entre este y la envoltura) y pueden afectar al mecanismo de adelgazamiento de la zona pelúcida. A su vez, cuando hay una fragmentación excesiva el volumen celular del embrión es menor y su expansión será menor pudiendo llegar a ser insuficiente como para romper la zona pelúcida.

- Compactación incompleta: Es frecuente que no todas las blastómeras compacten y formen parte del blastocisto; en el embrión, a veces se forman mosaicismos y alteraciones cromosómicas en algunas de sus blastómeras. No obstante, al parecer, existe un proceso de autocorrección en los embriones por el cual estos serían capaces de excluir a las células afectadas dejándolas fuera del proceso de compactación dando lugar a un blastocisto de menor volumen que podría tener dificultades a la hora de eclosionar si no alcanzase la expansión necesaria.

- Edad materna: Con la edad, las alteraciones de los ovocitos (entre ellas las mencionadas anteriormente) se hacen cada vez más patentes. A partir de los 35 años la calidad de los óvulos decrece de forma alarmante aumentando las alteraciones de la zona pelúcida entre otras.

En estos casos junto a otros, como son los fallos de implantación tras varios intentos y algunos casos de criotransferencia en los que por la congelación/descongelación la zona pelúcida se endurece, es recomendable que el embriólogo realice la técnica de la eclosión asistida (Assisted Hatching), solventando de este modo el problema y dando al embrión la oportunidad de implantar y de conseguir el embarazo.

El momento idóneo para la realización de la eclosión asistida es en el segundo o tercer día después de la fecundación. Como observación personal, recomiendo su realización en el segundo día, de este modo podemos realizar la transferencia en el tercer día habiendo dado tiempo al embrión a recuperarse del estrés sufrido durante el proceso y asegurarnos de que el embrión continúa su crecimiento de forma correcta después de haber aplicado la técnica. En caso de proceder a un cultivo largo es recomendable transferir cuidadosamente el blastocisto en fase temprana, ya que el embrión podría eclosionar rápidamente antes del momento programado o sufrir daños durante su manipulación si no se hace de la forma apropiada (Ver capítulo sobre cultivo secuencial y transferencia de embriones).

Eclosión Asistida: Metodología

Básicamente hay tres técnicas para realizar una apertura en la zona pelúcida que permita la eclosión del embrión llegado su momento. Todas ellas tienen un grado alto de dificultad y, previo a su aprendizaje, se precisa un perfecto dominio del instrumental; un mínimo error de cálculo o un movimiento no premeditado pueden poner en riesgo la viabilidad del embrión, por lo que sólo deben de ser realizadas por un embriólogo experto y acreditado.

La eclosión asistida mecánica ó PZD (Partial Zone Dissection) consiste en realizar una incisión longitudinal de la zona pelúcida mediante el uso de una micropipeta de corte y otra de contención. Para ello, una vez calculada la tangente para el corte fijamos bien el embrión con la pipeta de contención y atravesamos tangencialmente la zona pelúcida pasando por el espacio perivitelino con cuidado de no dañar ninguna célula. Realizaremos un movimiento de corte hacia fuera hasta realizar la incisión (en el video se puede apreciar la incisión realizada mediante una eclosión asistida mecánica).
La manipulación del embrión se realizará en una placa con medio de manipulación de embriones cubierto siempre con aceite mineral atemperado todo el proceso debe de realizarse en el menor tiempo posible. Pese a ser una técnica simple, requiere de una gran destreza y entrenamiento por parte del embriólogo.

Eclosión asistida química:
En este caso se realiza una digestión química de un porción de la zona pelúcida mediante de la aplicación una dilución ácida (acido Tyrode) sobre la zona pelúcida.
El embrión se sujeta con la micropipeta de contención, mientras que con una micropipeta fina diseñada para esta técnica se aplica la solución de ácido cuidadosamente sobre un área pequeña de la zona pelúcida (20-30 µm) acercando la desembocadura dela pipeta mientras se va liberando el ácido poco a poco, de esta forma la zona pelúcida va disolviéndose hacia el interior. Es muy importante la posición del embrión durante este proceso, ya que no debe haber ninguna blastómera cerca durante el proceso que se pudiera ver afectada por el ácido. Una vez perforada la zona pelúcida los embriones son retirados rápidamente de este medio y lavados en medio de cultivo limpio y devueltos a la placa de cultivo.

Eclosión asistida mediante Láser:
Consiste en la aplicación de un haz de laser sobre la zona pelúcida. Se utiliza un laser de diodo infrarrojo focalizado hacia el objetivo del microscopio. Este láser es capaz de realizar una rápida microperforación en la zona pelúcida. Los embriones se mantienen en el medio de cultivo y no es necesario lavarlos después del proceso. Se debe tener un especial cuidado en evitar la cercanía de las blastómeras al punto de incidencia del haz para evitar daños por el calor generado en esa zona. Otro posible inconveniente de esta técnica es el pequeño tamaño del orificio que se produce, por lo que suele ser preciso realizar más de un disparo del láser para crear una apertura lo suficientemente grande para que el embrión eclosione sin dificultad. La secuencia de disparo ha de ser lo suficientemente distanciada como para no crear una zona de alta temperatura en el espacio perivitelino que pueda causar daños al embrión.


En Almería FIV optamos por la realización de la eclosión asistida mecánica ya que permite realizar una apretura del tamaño deseado de forma rápida y creando el mínimo estres para el embrión al no ócasionar cambios de pH o temperatura.



Dr. Ignacio Durán Salas
Doctor en Biología por la Universidad de Granada


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